Visitando la armería (parte 14)

¡No puedes esperar! ¡Lo quieres ya! De acuerdo, aquí tienes otro artículo más de «visitando la armería», con las réplicas de Brickarms que tanto quieres de la tienda de BcP Juegos.

Hoy retrocedemos hasta el siglo pasado, concretamente a la Segunda Guerra Mundial, para hablar de algunas de las armas más carismáticas del conflicto. Y para empezar, nada más y nada menos que la archiconocida BAR1918.

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A caballo entre las categorías de fusil automático y ametralladora ligera, se trata del modelo más conocido de BAR (Browning Automatic Rifles). Esto se debe a que su diseño inicial correspondía al de un rifle automático para apoyar el avance en la guerra de trincheras, aunque posteriormente se empleó como ametralladora ligera para escuadra.

Su utilidad, fue pues, desigual. Dado su bajo coste, y ligereza (entre 7 y 8 kilos) y la posibilidad de retirar el bípode y el apagallamas, así como la capacidad de disparar desde el hombro, ofrece una movilidad y una puntería que no se suelen encontrar en ametralladoras ligeras.

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Por otra parte, sus componentes baratos permiten que el arma se oxide y estropee con relativa facilidad, en especial en el Pacífico, por las condiciones extremas de las junglas. A su vez, el tamaño del cargador, con una capacidad de 10 o 20 balas (hacia el final se podían encontrar de 30), reducían la eficacia del fuego de cobertura.

A pesar de eso, su utilidad fue tal que llegó a ser utilizada incluso como ametralladora antiaérea y de apoyo en la aviación. Y esto teniendo en cuenta el escaso alcance máximo, de unos 600 metros. De hecho, el arma llegó a ser utilizada incluso en la Guerra de Vietnam, y eso que se dejó de fabricar en 1940.

Este arma responde a la idea de fusil de apoyo, que acabó derivando con el paso del tiempo en el subfusil. Y hablando de subfusiles famosos, hablemos del Mp40.

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Diseñada en 1938, era lo suficientemente ligera para ser utilizada por las unidades de infantería mecanizada y de paracaidistas (no más de 4 kilos de peso).  Sin embargo,  el poco peso y la imposibilidad de disparar en semiautomático, hacían que su alcance efectivo no fuera superior a los 200 metros.

A su vez, su facilidad de fabricación (culata plegable y gran cantidad de componentes plásticos y metálicos), ayudó a su rápida distribución. De hecho, se llegaron a fabricar un millón de unidades durante el conflicto.

Su cargador de 32 balas (aunque se solían disparar 30 balas por su facilidad para atascarse) de un calibre 9 milímetros y poco retroceso, la convertían en un arma perfecta para el asalto.

 

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